La estrategia de marca personal más poderosa que he conocido.
Me la enseñó un pintor sentado en una plaza de Gran Canaria.
Hace unos años caminaba por un puerto de Gran Canaria.
Sin rumbo. Sin prisa. De esas caminatas que haces cuando tu cabeza necesita aire.
Llegamos a una plaza.
Y allí estaban ellos.
Un grupo de hombres sentados en sus bancos de siempre, con esa mirada que te atraviesa de lado a lado. La mirada del que lleva décadas viendo pasar forasteros y sabe exactamente lo que eres: alguien de fuera. Alguien que no pertenece a ese lugar.
Uno de ellos me llamó la atención.
No sé por qué me senté a su lado. Quizás porque ese tipo de personas, las que han vivido de verdad, tienen algo que los libros nunca tendrán: la verdad sin adornos.
Le pregunté a qué se dedicaba.
Me miró con calma y me dijo que era pintor. Pero no cualquier pintor.
Era el pintor del puerto. El artífice de la gran mayoría de las fachadas de los edificios que nos rodeaban. Llevaba décadas dejando su huella en cada rincón de ese lugar.
Y entonces empezamos a hablar.
Una conversación larga. De esas que no planeas y no puedes parar.
De esa conversación saqué tres aprendizajes.Si no quieres esperar al final, ya los puedes tener.
Tres grandes aprendizajes que no vas a encontrar en ningún libro. No están en ningún máster. No los enseña nadie en internet.
Están en la calle. En la vida. En la boca de alguien que ha construido algo real con sus propias manos.
Y los tres son aplicables, directamente, a cualquier marca personal.
Tres ideas tan simples que da rabia no haberlas escuchado antes. Tres ideas que no necesitan fórmulas, ni trucos, ni jerga complicada. Tres ideas que lo cambian todo cuando las entiendes de verdad.
Las 3 ideas del pintor
Tres ideas que no están en ningún libro.
Pero que lo cambian todo.Las quiero
Sin spam. Te las envío directamente.
Yo las apliqué.
Y lo que ocurrió después fue esto:
Dejé de ir como un barco en mitad de la noche sin faro. Sin dirección. Sin saber muy bien hacia dónde remar ni por qué.
Esas tres ideas me dieron el rumbo.
Desde entonces, cada decisión sobre mi marca personal tiene un norte claro. Cada paso tiene un sentido. Cada cosa que hago apunta al mismo sitio.
Todo gracias a una conversación en una plaza, con un hombre que pintó un puerto entero.
Esas tres ideas cambiaron el rumbo de mi marca personal.
Y ahora quiero contártelas a ti.
Las tres. Completas. Sin esconder nada.
el momento de decidir
Solo tienes que dejarme tu correo.
Las tres ideas. Completas. En tu bandeja de entrada.Quiero las 3 ideas del pintor
Sin spam. Sin rollos. Solo lo que prometí.